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Radiofrecuencia facial: cómo se hace, en la clínica y en casa

El paso a paso de una sesión de radiofrecuencia facial, qué hace el calor en la piel, si el aparato de uso doméstico funciona y cuándo no vale la pena hacerla.

11 min de lectura

La radiofrecuencia facial parece fácil de explicar: un cabezal que calienta la piel, se desliza por el rostro durante unos minutos, y la piel queda más firme. Justamente por eso se convirtió en un producto de estantería, con aparatos de uso doméstico que prometen el mismo resultado que la clínica por el precio de una cena.

El problema de esa simplicidad es que esconde la única variable que importa: cuánto calor llega, a qué profundidad y durante cuánto tiempo. Casi todo lo que cambia entre una sesión que funciona y una sesión que solo deja el rostro rojo está en ese punto.

Este texto explica cómo transcurre la sesión en realidad, qué puede y qué no puede hacer el aparato de casa, y en qué situaciones la radiofrecuencia no es la respuesta.

Qué hace la radiofrecuencia en la piel

La radiofrecuencia es energía electromagnética. Cuando atraviesa el tejido, encuentra resistencia, y esa resistencia se convierte en calor. A diferencia de un láser, que actúa mediante la luz y depende del color de la piel, la radiofrecuencia actúa mediante la conducción eléctrica del tejido, y por eso llega a la dermis sin necesidad de tomar la superficie como objetivo.

El calor controlado en la dermis hace dos cosas:

Lo primero pasa. Lo segundo es el tratamiento. Quien evalúa el resultado por la cara del día siguiente está mirando lo primero.

Los tipos de radiofrecuencia

Los aparatos se diferencian principalmente por la forma en que circula la corriente:

TipoCómo circula la energíaQué significa en la práctica
MonopolarSale del cabezal y vuelve por una placa en otra parte del cuerpoAlcanza capas más profundas
BipolarCircula entre dos polos en el propio cabezalAcción más superficial y más controlada
MultipolarVarios polos que se alternanDistribuye el calor en un área mayor, con un calentamiento más uniforme
Fraccionada con microagujasLa energía se entrega a través de agujas que penetran en la pielActúa por puntos, con más efecto sobre textura y cicatrices, y más tiempo de recuperación

No existe un tipo mejor en términos absolutos. Existe el tipo que encaja con lo que necesita la piel, y eso solo se decide mirando la piel.

Cómo se hace la radiofrecuencia facial, paso a paso

En una clínica, una sesión típica sigue esta secuencia:

1. Evaluación. Antes de encender cualquier aparato, alguien tiene que mirar el rostro entero y responder una pregunta: lo que llamas flacidez, ¿es realmente flacidez? A veces es pérdida de volumen, a veces es estructura, a veces es otra cosa. La radiofrecuencia trata la piel. Si el problema está debajo de ella, la sesión no lo alcanza.

2. Limpieza. La piel tiene que estar sin maquillaje, sin protector solar y sin grasa, porque todo eso interfiere en la conducción.

3. Medio conductor. Se aplica un gel o un producto específico para el aparato, que permite que el cabezal se deslice y distribuye la energía de forma uniforme.

4. Aplicación. El cabezal recorre la zona con movimientos continuos, sin detenerse en un solo punto. Detenerse concentra el calor, y ahí es donde se producen las quemaduras.

5. Control de temperatura. El profesional sigue el calentamiento de la piel durante toda la sesión. La sensación es de calor intenso, pero soportable. El dolor fuerte no es señal de que esté funcionando: es señal de que se pasó del punto.

6. Finalización. Se retira el gel y se aplican hidratante y protector solar.

La sesión no requiere anestesia y, en la versión sin microagujas, no obliga a interrumpir la rutina.

Cómo queda el rostro después de la radiofrecuencia

Justo después, lo normal es tener la piel enrojecida y caliente, como tras un día de sol suave, algo que desaparece en las horas siguientes. La sensación de piel más firme también aparece en el momento, y es precisamente la que engaña: es contracción de fibras y algo de edema, no colágeno nuevo.

En la versión fraccionada, con microagujas, el cuadro es otro: hay puntitos visibles, la piel queda más sensible y la recuperación lleva algunos días.

Ampollas, costras, manchas oscuras o un dolor que persiste no forman parte de lo esperado. Si aparecen, la persona debe volver con quien le hizo el tratamiento.

Qué no hacer después de la radiofrecuencia en el rostro

¿Funciona la radiofrecuencia en casa?

Es la pregunta que más crece, y la respuesta honesta tiene dos partes.

El aparato de uso doméstico usa el mismo principio físico. Solo que está diseñado para ser seguro en manos de quien nunca ha estudiado la piel, y eso tiene un precio: la energía que entrega es necesariamente más baja. Un aparato vendido para uso en casa no puede tener una potencia capaz de quemar a alguien que lo usó mal, y el margen que te protege es el mismo que limita el resultado.

En la práctica, lo que se puede esperar de un buen aparato doméstico, usado con constancia, es una mejora de la luminosidad y de la textura, y una firmeza discreta. Lo que no se puede esperar es lo que no tiene potencia para hacer: cambiar el contorno, tratar una flacidez moderada, levantar lo que ha caído.

Mi lectura: el aparato de casa es cuidado de la piel. No es tratamiento de flacidez. Quien lo compra entendiendo esa diferencia suele quedar satisfecho. Quien lo compra creyendo que va a sustituir a la clínica, no.

Cómo usar un aparato de radiofrecuencia facial en casa

Cuál es el mejor aparato para casa

No existe uno que sirva para todo el mundo, y conviene desconfiar de las listas que digan lo contrario, sobre todo cuando cada elemento tiene un enlace de compra. Tres criterios valen más que cualquier ranking: registro sanitario (en Brasil, en Anvisa, la agencia sanitaria brasileña, que se puede consultar en su sitio web; en otros países, en la autoridad sanitaria local), control de temperatura con apagado automático y servicio técnico en tu país. Un aparato importado sin registro es una apuesta sobre algo que va a calentarte el rostro.

Cuánto dura el efecto de la radiofrecuencia en el rostro

La parte inmediata, la de piel estirada, dura días. El colágeno nuevo, si la piel responde, dura más, pero no para siempre. La piel sigue envejeciendo después del tratamiento al mismo ritmo que antes, y por eso la radiofrecuencia suele plantearse como un protocolo con mantenimiento, no como un procedimiento único.

Cuántas sesiones y con qué intervalo depende de la piel, del objetivo y del aparato. Ese tema tiene su propio artículo, y prometer un número antes de evaluar es adivinar.

Cuánto cuesta una sesión de radiofrecuencia facial

No publicamos precios, y el motivo es que el número aislado dice poco. Lo que forma el costo:

Comparar sesión con sesión, sin saber cuántas serán y con qué aparato, es comparar cosas que no se pueden comparar.

Radiofrecuencia para la fibrosis

La radiofrecuencia se usa en el posoperatorio de cirugías estéticas para ayudar a tratar la fibrosis, generalmente por profesionales que acompañan la recuperación de la cirugía. Es una indicación distinta de la estética facial de rutina: ahí el objetivo es ayudar a que el tejido que cicatrizó de forma irregular se reorganice.

Si tienes fibrosis después de una cirugía, la decisión sobre la radiofrecuencia corresponde a quien acompaña tu posoperatorio. No es algo para resolver con un aparato doméstico.

Radiofrecuencia y rosácea

El calor es uno de los desencadenantes más conocidos de la rosácea. Una técnica que funciona precisamente calentando la piel merece, como mínimo, cautela en quien tiene esta afección. Una piel con rosácea activa requiere una evaluación dermatológica antes de cualquier tecnología que caliente el rostro, y en muchos casos existe un camino mejor.

Radiofrecuencia o ultrasonido microfocalizado

Las dos tecnologías aparecen juntas en las mismas búsquedas, y tiene sentido ponerlas lado a lado: ambas usan calor para estimular colágeno. La diferencia está en dónde llega el calor y en cómo se entrega.

En RUV, la tecnología que usamos para la flacidez es Ultherapy, de Merz, que es ultrasonido microfocalizado. Entrega energía en puntos focalizados, a distintas profundidades según el cabezal: los más superficiales estimulan colágeno; los más profundos actúan sobre la grasa. Por eso el mismo equipo forma parte tanto de un plan para la flacidez como de un plan para la papada.

No se trata de decir que una tecnología sustituye a la otra. Es una elección de herramienta, y parte del mismo lugar que cualquier otra decisión aquí: mirar el rostro entero antes de tratar la queja. La queja dice "flacidez". El plan tiene que decir si es piel, grasa, volumen o estructura, y cada respuesta pide una herramienta distinta.

Seguridad

La radiofrecuencia bien indicada y bien aplicada es segura, y los problemas casi siempre vienen de dos lugares: calor demasiado concentrado en un punto y aparatos de procedencia dudosa. Quemaduras, ampollas y manchas son las complicaciones más descritas, y las dos causas son evitables.

Una cuestión en la que poca gente piensa: lo que ya existe en tu rostro. Quien se ha hecho rellenos, hilos o cualquier otro procedimiento tiene que contarlo antes, porque cambia el plan. En RUV, antes de cualquier procedimiento, hacemos una evaluación con ecografía Doppler para entender la estructura de ese rostro, incluido material de aplicaciones anteriores que a veces la persona ni recuerda que tiene. Saber lo que hay ahí, y no suponerlo, es lo que hace que el plan sea seguro.

Cuándo no lo indicamos

Preguntas frecuentes

¿Cómo se hace la radiofrecuencia facial?

Con la piel limpia, se aplica un gel conductor y un cabezal recorre el rostro con movimientos continuos, calentando la dermis de forma controlada. La sesión no necesita anestesia y, sin microagujas, no obliga a interrumpir la rutina.

¿La radiofrecuencia duele?

La sensación es de calor intenso, no de dolor. Un dolor fuerte durante la sesión es señal de que el calentamiento se pasó del punto, y el profesional tiene que ajustarlo.

¿Funciona la radiofrecuencia en casa?

Funciona para lo que fue diseñada: mejorar la luminosidad y la textura, con una firmeza discreta. No tiene potencia para tratar una flacidez moderada ni para cambiar el contorno, y no sustituye el tratamiento en clínica.

¿Con qué frecuencia usar el aparato en casa?

La que indica el fabricante. Usarlo más no compensa la baja potencia y aumenta la probabilidad de irritar la piel.

¿Puedo hacerme radiofrecuencia si tengo relleno?

Es un dato que hay que comunicar antes de la sesión, porque cambia el plan. Por eso la evaluación de lo que ya existe en el rostro va antes de cualquier tecnología.

¿Cuándo aparece el resultado?

La firmeza del primer día es pasajera. El resultado que viene del colágeno nuevo aparece a lo largo de las semanas siguientes, y se evalúa al final del protocolo, no después de la primera sesión.

¿La radiofrecuencia sustituye a la cirugía?

No. Mejora la calidad de la piel en casos leves. Cuando el caso es quirúrgico, lo mejor que se puede hacer es decirlo cuanto antes, no después de una serie de sesiones que no cambiaron nada.

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Referencias